Posteado por: Mario Abril | enero 8, 2012

Meryl Streep, La Dama de Hierro

La Dama de hierro, la nueva película protagonizada por Meryl Streep sobre La vida de la ex Primera Ministra Margareth Thatcher, se estrenóel jueves 5 de enero, al parecer, con una considerable acogida. En Twitter, esa red social pseudorealista, alzó el nombre de la película hasta el tercer puesto de los temas más comentados del día.
Tuve la oportunidad de ser uno de los primeros en ver el film y poder comprobar todos esos comentarios de alabanza. La película en sí se reduce a un público considerable, podría ser de derechas, aunque personalmente opino que en este caso no es necesario pertenecer a ningún bando político para sentarse en la butaca. La misma Meryl Streep, izquierdista confesa, ha encarnado a una mujer que llevó su poder hasta el extremo, su derecha hasta puntos a veces un tanto autoritarios por defender sus ideales. El retrato que se hace de Thatcher, creo, que le hace justicia. La Streep muestra con absoluta destreza la parte más álgida de la Dama de Hierro así como su caída hasta el ostracismo olvidado y recluida en una casa bajo la batuta de un incipiente alzheimer.
La actual situación de Thatcher que se muestra en la película es la de una mujer agarrada a sus recuerdos, imposible de olvidar la huella de su marido con el que habla y en alguna ocasión le dice Shall we Dance? Quizá esa parte de la película también sea atractiva. La directora Phyllida Lloyd ha sabido conjugar a la perfección afecto, familiaridad, dureza, el machismo en la política inglesa y una biografia repleta de contrastes evocados a la perfección. ¿Es necesario que para ver esta película te guste tanto la política como la historia? Es condición sine qua non para disfrutar del film, pero bien es cierto que aunque no te atraigan excesivamente ambos temas, la vida de Thatcher es lo suficientemente atractiva como para engancharte.
Pero la que lleva la película sin lugar a dudas es ella, un portento de mujer, una actriz entre las actrices capaz de mimetizarse en la Thatcher hasta tal punto de convertirse en ella. No consiste en una mera imitación, consiste en el despliegue de una dotes actorales que poseen pocos para conseguir: andar, hablar, esforzarse o gestualizar como Thatcher. Meryl Streep, que merece un Oscar honorifico para toda la vida, ya no solo por este film si no por toda su carrera, crea a una Margaret Thatcher en ocasiones confundible con la realidad. La interpretación de Meryl Streep te subyuga, te engancha, es necesaria de alabar en cada una de sus escenas. Por ejemplo, en el caso que Thatcher tuvo que tomar la decisión de hundir una barco argentino en la Guerra de las Malvinas, ese “¡húndalo!” suena tan rotundo, tan patriótico, tan Thatcher que olvidas que quién realmente lo dice es la Streep. Lo mismo sucede en las escenas del Parlamento inglés, en las ruedas de prensa improvisadas, en la ambición de la Dama de Hierro, en la constante seguridad de que todo lo que hacía lo hacía bien, en ese rostro impenetrable mientras la ciudadanía le acosaba a causa de las privatizaciones espectaculares en la zona inglesa durante su mandato.

La película habría perdido toda su relevancia y realismo si hubiese sido otra actriz la que encarnase a Thatcher, dudo que nadie pudiese llegar al nivel de mimetismo de Streep. Pero si las escenas de la vida pública de Thatcher, interpretadas por la actriz son sobrecogedoras, mejor resultan las escenas de la vida privada de la ex Primera Ministra. Cuando se realiza un biopic, para un actor, lo más difícil es interpretar esa parte de la vida de la que no existen imágenes sobre las que apoyarse, ese rincón privado sin testimonio gráfico. Pues bien, Streep  consigue hacer creíble esa parte. Las escenas al borde de la angustia del recuerdo familiar, el suicídico recuerdo de las bombas del IRA que por poco se llevaban a su amado esposo por delante son momentos emocionantes que consiguen ponerte el nudo en la garganta. Pero esa relación madre hija, esa escena sobre la cama donde la hija le lleva a la realidad de que su recuerdo está perdiendo fuelle es una de las más tiernas del film.

¿Les recomiendo la película? Maticemos. ¿Les gusta una buena interpretación? ¿Les interesa la política y la historia? Entonces, sin duda es su película. Ahora, si lo suyo es el cine blando, vacío, donde la interpretación y la historia solo es necesaria para pasar un buen rato, elijan la típica comedia americana que les satisfará más.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 323 seguidores