Posteado por: Mario Abril | diciembre 8, 2011

Maltrato al periodismo

Por todos es conocido a estas alturas lo que ocurrió con la cantante Bebe el pasado fin de semana, pero es necesario seguir analizando el desplante y la mala educación de la pseudoartista.

La cantante extremeña presentó su disco en Madrid con temas como el que presumiblemente -si es que se puede presumir de ello- será su primer single. La torturadora carta de presentación se titula K.I.E.R.E.M.E; no es que quiera que ustedes/vosotros lean/leáis bien la palabra, es que la pseudoartista se pasa 2 minutos de la canción deletreando, con el consiguiente suicidio de la RAE, la palabra KIEREME que viene a decir QUIÉREME. Algo que resulta irrisorio después de la que lió en dicha presentación.

Tras un breve martirio musical, Bebe dio paso a una rueda de prensa que, al parecer, estuvo pactada con la compañía pero no consentida por la cantante. Cuando esta supo que después de darlo todo deletreando una palabra -con desatino- tenía que “soportar” las preguntas de los compañeros periodistas, Bebe comenzó a adquirir una actitud chulesca, grosera, maleducada y hortera de bolera. “Esto es lo más friki que me habéis hecho pasar en mi puta vida” -advertía la letrada cantante. Al parecer, Bebe jamás había pasado por una rueda de prensa, o eso es lo que daba a entender con sus palabras: “Menos mal que estáis los colegas aquí haciendo un poco de cobertura porque se supone que ahora los señores periodistas, con todos mis respetos, nos van a hacer alguna puta pregunta. Que si hubieran sido super detallosos -donde seguramente quiso decir ‘detallistas’, pero no tendremos en cuenta el lapsus linguae- podrían haberle dicho a la compañía ‘Oye, no vamos a preguntar’, pero bueno, entiendo que no se pongan en la piel del otro. Entonces, si vais a preguntar algo, bien, sino sois unos hijos de puta igual por hacerme que yo hable todo esto” . Las palabras de Bebe son intolerables.

 Merecía que los compañeros allí congregados hubiesen salido por la puerta. Me hace gracia la frase “…entiendo que no se pongan en la piel del otro” ¿De qué “piel” hablamos, de la de un artista que está presentado su disco y que, por tanto, necesita esa cobertura mediática o de la de unos periodistas a los que no ha dudado en faltar al respeto cuando, seguramente, hayan acudido a dicha presentación más por obligación que por otra cosa? Esto no quedó ahí, además la cantante amenazó a todos los asistentes con “enseñar las bragas” y concluyó la “rueda de prensa” de dos preguntas con un “que os follen bien”. ¿Merecen los compañeros periodistas un trato vejatorio como el recibido por parte de la decadente Bebe? Es evidente la respuesta.

La señorita cantante y/o compositora ha cavado su propia tumba musical con este nuevo disco. Posiblemente fuese una burda estrategia para que se hable de ella; pero, ha le ha llevado a perder seguidores, semiseguidores o gente que pasaba frente a su disco y se animaba a probarla. Estoy harto de artistuchos de serie B, de famosillos de tercera fila con no más éxito que un tema que rompió en su momento, con una serie que le ha convertido en un rostro famoso totalmente olvidable o con una película en la que tiene dos estornudos y una tos y ya, por ello, se creen tan estrellas como para maltratar a la prensa. Muchos de ellos no serían nada sin la cobertura de los periodistas. Algunos se escudan en la teoría de que “siempre preguntamos lo mismo”, de que “ponemos titulares tendenciosos” o de que “manipulamos la información”. En cuanto a lo primero, preguntamos -si se trata de una promoción- sobre lo que el “artista” en cuestión ha realizado en su carrera. Si lo tuyo ha  sido sacar dos discos de éxito relativo, se te preguntará por ello; si lo tuyo ha sido aparecer en dos series de share modesto, se te preguntará por ello; si lo tuyo ha sido salir comprando una chapata en una película de Almodóvar, se te preguntará por ello, cuando usted gane el Nobel de la Paz, no se preocupe porque, también se le preguntará por ello. Basta ya de atacar a la prensa desde la poltrona de una fama débil, cada uno obtiene las entrevistas que merece -lógicamente, en esto como en todo, hay profesionales y periodistas que algún día echaremos del corral- pero cada uno se labra su imagen. Desde mi experiencia, puedo decir que los grandes actores o cantantes han sido siempre los más educados, los más comprensivos y los más amables con la prensa, frente a un nuevo tufo de artistas de medio pelo recién salidos del horno que se atreven a maltratar a la prensa y a los que tratan de simples voceros.

Es necesario que la profesión se unifique, que empiece a sacar pecho y  comience a no cubrir actos de todos esos pseudoartistas que el tiempo pondrá en el último puesto del escalafón artístico. A todos los ”virtuosos” novatos pido que aprendan de los grandes. Lo de Bebe no ha sido más que una posición más visible de lo que pasa en muchas ocasiones a los compañeros. Algunos de esos maltratos no son visibles porque ocurren en la sombra, en la intimidad de los medios locales -más pequeños- pero, esto ocurre en algunas ocasiones y no debe permitirse. Basta de consentir a pseudoartistas que se aprovechen de la prensa cuando les beneficie y que la ataquen, la ignoren o la insulten cuando ya no sea necesaria para promocionar algo. Basta ya.

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Respuestas

  1. Buena entrada.

    Hasta para armar polémica y que ésta te sirva de promoción tienes que valer. Bebe nunca ha sido santo de mi devoción, pero últimamente se lleva la palma.

    Me parece que la muchacha anda un poco pasada de vueltas…

    Un saludo.


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