La Noria (Telecinco) se queda sin anunciantes tras la entrevista a la madre del Cuco, implicado en el asesinato de Marta del Castillo.
Uno de los programas estrella de la cadena de Mediaset, La Noria, ha perdido por el momento todos sus anunciantes. Lo que pareció una sumisión de algunas marcas ante la crítica de los usuarios ‘anónimos’ de las redes sociales se ha convertido en norma a cumplir por todas y cada una de las empresas que buscaban su hueco en la noche de los sábados.
Todo ocurrió con la entrevista a la madre del Cuco, implicado en el asesinato de la joven, Marta del Castillo. Si pasamos a un análisis frío, la Noria comete tres errores: el primero, solicitar una entrevista con esta mujer. Dada la situación actual del caso, la señora en cuestión, no iba a contar nada nuevo, es más, iba a lavar la imagen de su hijo. Poco más podía hacer. ¿Creíamos que iba a confesar algo que daría la vuelta a dicho caso? Si es así, craso error. Esto es posiblemente lo que menos perdone el espectador o el usuario ‘anónimo’. El segundo error es aceptar el chantaje de Rosalía García, que así se llama la señora. García había pactado la entrevista una semana antes de cuando fue realizada finalmente. Pero, el abogado se puso en contacto con la cadena, con un escusa absurda con la que venía a decir que la entrevista había caído. En ese momento, el equipo de producción de La Noria decide concertar una reunión con abogado y señora para estudiar más a fondo el repentino cambio. En dicho encuentro, el letrado, aleccionado por Rosalía, expone que la entrevista puede
realizarse siempre que: no se enfoque el rostro de la señora Rosalía García y que no se cuente a la audiencia que iba a embolsarse cerca de 10 mil euros. En ese instante, La Noria da el apretón de manos al segundo error. Aceptar un chantaje de abogado y señora para conseguir una entrevista que daría que hablar. Aunque no cómo ellos esperaban. El tercer error es inherente a La Noria. El último problema es que este programa pertenece a Telecinco, cadena odiada por todos esos usuarios ‘anónimos’ que desde sus nicks impersonales y sus teclados de falsa valentía atacan sin piedad lo que se les ponga por delante.
Otra parte del conflicto a analizar es la posición de los anunciantes. No cabe duda que las marcas que han decidido retirar su publicidad de los descansos de La Noria han sido obligadas -de manera indirecta- por todos esos usuarios ‘anónimos’ que, en pro de no se qué, se creyeron con la autoridad de lanzar quejidos al viento mostrando su absoluto rechazo e incomprensión hacia todas esas marcas que habían decidido publicitarse. Estas, en un alarde de personalidad destacable, con más miedo a las pérdidas que a una reflexión, volaron de un plumazo los anuncios. Pero esto tenía un por qué. Durante semanas, los medios de comunicación, los viandantes, los usuarios ‘anónimos’ y hasta Rita la Cantaora han puesto en sus bocas esas marcas. A la de tres, publicidad gratuita. Se han ahorrado el dinero que iban a invertir en los descansos de La Noria, gracias a todos esos usuarios ‘anónimos’. La jugada ha sido redonda.
Jordi González, conductor del cuestionadísimo programa, dio explicaciones echando balones fuera y acusando, cual párvulo moqueante, a otras cadenas de haber entrevistado a Rosalía García, madre del Cuco, en las mísmas condiciones. Su dedo acusador fue a parar a Antena 3 y Las mañanas de Cuatro, todavía bajo la batuta de Concha García Campoy. Días después, Campoy, ahora en Telecinco, desmentía haber pagado a la madre del Cuco por
la entrevista que en su día realizó. ¿Quién miente entonces? ¿Podría Concha García Campoy mentir sabiendo que podría ser demostrado? Evidentemente, Jordi González en un ataque de rabia dirigió su dedo acusador hacia el destino equivocado. En el caso de que Antena 3 hubiese entrevistado a la señora en cuestión -dado que no desmintieron la acusación de Jordi González-, ¿por qué no se le atacó de igual manera? Bien, ¿recuerdan los tres errores que cometió La Noria? Vayan al tercero. Antena 3 no es Telecinco. La animadversión es infinitamente inferior. Caso cerrado.
Con todo este análisis, quizás un poco extenso, quizás un poco osado por mi parte, vengo a decir, que se ha exagerado la situación. La Noria no hizo bien en llevar a la señora a plató porque no iba a contar nada, y además iba a reembolsarse 10 mil euros. La rabia que se le tenga o no a Telecinco es caso aparte y quizás tempestades sembradas por la cadena. Dudo que Mediaset decida retirar La Noria, pero bien es cierto que, ¿cómo va a sustentarse? Telecinco nunca ha tenido problemas para eliminar los programas que no funcionan; pero esto es diferente, aquí hablamos de humillación pública. De aceptar que se ha cometido un error gravísimo, a tenor de las reacciones, y eso, al ego exacerbado de la cadena duele en lo más profundo.
Lo que extraemos de esto es que los usuarios ejercen una ‘violencia’ oculta tras un nombre irreal, que La Noria, y por ende Telecinco, deben estudiar mejor los casos y sus consecuencias y que los anunciantes deberían de echarle menos morro y no aprovecharse de situaciones como esta. Lo que pase en unas semanas, se verá.
