Ayer tenía lugar en el Poble Espanyol (Barcelona) el único concierto de Janet Jackson en España dentro de su nuevo tour “Number Ones Up Close And Personal”. Como ya se ha mencionado en algunas publicaciones, Janet no consiguió completar el aforo establecido en 5000 personas ya que, según el recuento oficial, la diva logró congregar a tan solo 3.500. Esto no es de extrañar cuando la promoción ha sido escasa; por no decir nula. Por la ciudad pude encontrar un único cartel que anunciaba el evento, poco más. Los medios ni siquiera se hicieron eco, a excepción de M80, uno de los promotores del espectáculo en su cita en España.
El día se había despertado encapotado, amenazaba lluvia vespertina. A las 18 horas la cola en los exteriores del recinto
era de aproximadamente 200 personas. Entre los asistentes, muchos fanáticos de Michael Jackson, más que de la propia Janet, diría yo. La pregunta es: ¿qué tendrá que ver? Muchos de ellos aseguraban no importarles el concierto, se pasaban por aquello de ver si entonaba o hacia referencia al “Rey del pop”. Janet empezó con retraso, algo que ya venía haciendo a lo largo de su gira, concretamente la tardanza fue de 20 minutos durante los cuales pudo venirse todo abajo ya que la lluvia comenzó a hacer acto de presencia acompañada de algún rayo esporádico.
A las 21.50, las luces de la pequeña plaza del recinto se apagaban, el videoclip de “Love Will Never Do” comenzaba a proyectarse y con ello el griterío de algunos de los asistentes. Al terminar, suenan los primeros acordes de “The Pleasure Principle“, una nube de humo invade el escenario y allí está ella, a lo alto de la escalera, enfundada en un mono de cuero y tela blanco
que dejaba ver su trabajada figura. La noche no había hecho nada más que comenzar. Un séquito de bailarines, concretamente seis, le acompañaron en las primeras notas, a los que sin mirar no dudaba en unirse sin descordinación. Nadie iba más adelantado o atrasado que nadie, todos los pasos al segundo, milimetrados, cuadrados y estudiados. Janet dividió el espectáculo en 3 bloques. En el primero entremezcló sus números uno de siempre con temas como “Feedback” de su último trabajo (Discipline). Tras el primer bloque repleto de energía, pasó a interpretar algunas baladas souleras con un timbre dulce y tierno. En temas como “Come Back To Me” o “Nothing” fue de las pocas veces en las que Janet se sentó frente a su público. Entre estos bloques pudimos ver algunos pinitos de la Jackson en la pequeña y gran pantalla. Fragmentos de la serie “Arnold”, de películas como “Poetic Justice” o, más recientemente, de ”Why Did I Get Married?”. El tercer bloque fue el apoteosis. Encaminándonos hacia el final del espectáculo, Janet recuperó de su repertorio joyas ochenteras, temas funk o R&B como: “Black Cat“, “All For You” o “Alright“ donde se entregó por completo y bailó todas y cada una de las canciones.
El momento más emotivo, aunque excesivamente breve, llegó del siempre presente, Michael Jackson. Janet quiso
cantar algunas notas del tema “Scream” que interpretó junto a Jacko. Fans de Janet y Michael enloquecieron ante aquel momento. La fiesta, como suele ser habitual, terminaba momentaneamente para esperar el famoso “otra”. El broche se puso con el coreadísimo ”Together again” que hizo saltar a los asistentes. En este instante, donde bailarines improvisaban algunos pasos, donde la orquesta era presentada y donde Janet se emocionaba, el público lanzó al escenario algún detalle con el que la diva no dudo en jugar. Todo terminaba con un beso de Janet al cielo, con una instantánea de Janet y Jacko y una emotiva despedida.
Hoy por la mañana era el momento de buscar qué decía la prensa. ¿La Vanguardia? Nada ¿El Periódico? Nada ¿El País? Nada… Tan sólo El Mundo llevaba en su edición impresa la “crónica” de la actuación. Un tal Javier Blánquez ha lanzado una parrafada de frases sin sentido, contradictorias, incongruentes y lo peor, con cierto tufo a manipulación. El titular: “Janet Jackson, ‘funk’ y narcisismo”. Esto es lo que destacaba del concierto de anoche. Según este señor, Janet mostró un ego y un narcisismo desmesurado únicamente porque la pantalla mostraba imágenes de ella y se había proyectado, en uno de los cambios de bloque, fragmentos de películas. Señor Blánquez, debe usted saber que esta gira aúna los grandes éxitos de Janet, que supone una gira íntima, razón por la cual nos abre su álbum personal y profesional. Segundo, el videoclip que daba el pistoletazo de salida, querido periodista desinformado, no fue del tema “Let’s Wait Awhile” sino, como bien he comentado arriba, “Love Will Never do (without you)”. Tercero, ¿de qué gorgoritos me hablas, que según tú, Janet hizo en el bloque de baladas? Para hacer una crónica hay que asistir al espectáculo en cuestión. Cuarto: “…El problema es que Janet no es su hermano Michael”. Tras este descubrimiento, poco más que decir más
allá de que Janet nunca quiso ser Michael, precisamente por este motivo tuvo que trabajar más duro. Quinto: ¿qué pretende con el inciso de “muy raras sonaban las voces” tras comentar que había sospecha de play back? Quizás desde su casa no pudo comprobar que no hubo play back ninguno. Este es el problema de hacer una “crónica” con prejuicios y sin informarse.
Janet ha luchado desde niña por crearse un hueco. Se “distanció” del apellido Jackson para evitar comparaciones y lo limitaditos, que haberlos haylos, siguen erre que erre. Janet ha cantado todos los estilos. Cuando Lady Gaga jugaba en su casa a hacerse un disco “bueno” Janet hacía meses que había publicado “Discipline”. Lo más electrónico y futurista hasta la fecha, antes que la Gaga saliese de su película paralela queriendo aportar más espectáculo que calidad musical. El día que el mundo o más bien España se libere de prejuicios, se valore la calidad antes del morbillo y sepamos distinguir entre Michael y Janet, sólo entonces Janet podrá ser valorada como merece, hasta entonces la gente seguirá tapándose para evitar decir: “Oye, pues este tema es muy bueno”. Pero eso sería olvidar la teta de la Super Bowl y si eso pasase, ¿que harían? Cuando alguien vende más de 200 millones de discos, por algo será.
